sábado, 25 de octubre de 2008

UN BUEN CAFÉ



Hoy os muestro como son los cafés que tomamos en casa.

Están hechos con una cafetera Nespresso. De estas que se cargan
con el sistema de capsulas.

Os pongo la foto para que veais la espuma tan espesa y firme que tiene.
Le pones el azúcar y tienes que mover el café porque se queda encima.

Salen igual de ricos que los que tomamos en el bar.
Bueno hay quien dice que mejores aún, ya que puedes elegir de la gran
variedad de sabores que tiene.

Y mientras nos tomamos este delicioso café, un buen relato para hacernos
reflexionar.




LA TRISTEZA Y LA FURIA


En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde
los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.
Había una vez... un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los
colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban
permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose
mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se
baño rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así
que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar
donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin
conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al
desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de
la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia,
ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien,
encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del
disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.


Jorge Bucay

2 comentarios:

ipri dijo...

Precioso relato Melania,efectivamente la furia a veces es un escudo....
Bssss.
(ponlo en el foro porfi.)

Melania dijo...

Sí es un relato muy bonito, como todo lo de Bucay. Es un escritor que me gusta mucho.

Besossss